Psicología evolutiva

psicología evolutiva

La psicología evolutiva es una orientación y una corriente de pensamiento que hace hincapié, en la explicación de la mente y el comportamiento humanos, en las adaptaciones puestas en marcha en la prehistoria por la selección natural, y que hoy constituyen la base genéticamente inscrita de la naturaleza humana.

La psicología evolutiva es una forma de articulación entre la psicología y la teoría evolutiva.

Por ello, antes de precisar sus características, conviene recordar brevemente las distintas formas de relación entre la psicología y el darwinismo. A lo largo del tiempo, han sido a veces integradores, a veces conflictivos.

Qué es la psicología evolutiva

La psicología evolutiva estudia el valor del ser como una fuerza luminosa y no como un comportamiento animal y predecible. Es una nueva rama de la psicología que contrarresta una ciencia humana atea, que ha privado progresivamente al Hombre de su fuente espiritual.

Aunque no cabe duda del origen filosófico de la psicología, es importante destacar que la individualización de la disciplina se producirá primero en los países de habla alemana.

Por el contrario, los orígenes de la psicología evolutiva no son filosóficos. Se basan en el valor real del ser, en fusión con su conciencia mental. El resultado es la capacidad de hacer vibrar, dentro de uno mismo, una verdad innata llamada «conocimiento infundido» que se encuentra en la fuente de su ser, como manifestación profunda de su identidad.

– ¿A quién se dirige la psicología evolutiva? A todo ser que experimenta una tensión mental o existencial cuyo origen se le oculta. Entonces comienza la gran aventura: entrar en una relación profunda con las propias energías mentales. Aprender a dominar estas energías conduce a una paz mental permanente. Permite una gestión fiable de los dones humanos asociados a la voluntad, el poder de atracción, la creación y la curación.

Campo de estudio de la psicología evolutiva

Así, los campos de estudio de la psicología evolutiva son la psique y la mente, en sus aspectos aún no penetrados por la conciencia. No se trata del análisis del comportamiento, sino de la reactivación de la vibración del ser desde su propia autoridad. El ser aprende a penetrar en todas las dimensiones de su conciencia, llamada «lo real», sin intermediarios.

El resultado es la individualización de la conciencia. Se dice que el ser recupera el pleno poder sobre todo su territorio mental y psíquico, y por tanto su plena soberanía. En consecuencia, no se ve acosado por pensamientos o presencias y fenómenos psíquicos.

En cambio, la psicología de origen filosófico no considera la mente como una dimensión, sino como una concepción o representación de una identidad. La psicología del comportamiento sólo puede conceptualizar en términos de bien/mal, mientras que la psicología evolutiva está más allá del bien/mal.

El estudio de la psicología evolutiva nos permite abrazar el flujo de esta energía, como el valor real del ser.

¿Qué es lo real?

Lo real es una dimensión psíquica y mental en la que penetra el individuo que toma conciencia del flujo de energía mental. La mente es una dimensión en la que el ser aprende a penetrar progresivamente para acceder y liberar su fuego vital. El resultado es una conciencia libre de toda niebla, duda y miedo.

En efecto, cuando la energía mental queda bajo el control del ser, se hace la luz. Así puede avanzar hacia sus dimensiones más profundas, refinando su relación con un mundo sutil. Entonces podrá explorar su psique y su mente, con pleno conocimiento de este terreno.

En la psicología evolutiva, la mente no se considera un centro de abstracción filosófica. Es una dimensión en la que el poder de la voluntad puede manifestarse. Podemos llamarlo el centro actuante de la conciencia cuyo poder de acción es la intención iluminada.

La sensibilidad, el valor tangible del ser

El valor del ser se establece por su vibración fuente en la dimensión mental. Identifica y decodifica sus efectos a través de 3 grados de sensibilidad, o intensidad de la luz interior.

La sensibilidad actúa así como un reóstato que ilumina diferentes dimensiones de la conciencia. Desde la más opaca hasta la más deslumbrante intensidad. La psicología clásica confunde la sensibilidad con el sentimiento.

Pero esta última se basa en las creencias, en la narrativa de la personalidad. El uso del sentimiento puede alimentar el sentimentalismo que mantiene las heridas en lugar de despertar la conciencia a la realidad.

El estudio de la psicología evolutiva lleva al ser a ver y luego a corregir esta ilusión. Cuando ve con claridad, puede actuar de forma autónoma, sobre su naturaleza opaca, impresionable e inerte, gracias a una inversión del campo de su conciencia.

El resultado de esta Revolución es una profunda transmutación de la psique. De la lenta integración de todas sus dimensiones o estados de inteligencia, surge el visionario pragmático, vibrante de respeto por lo vivo.

La opacidad proviene de la incapacidad del individuo para desarrollar su sensibilidad hasta su punto más alto de luz.

Las religiones llevan mucho tiempo sometiendo a los fieles a una conciencia anémica. Dejarnos adormecer por la ley de la inercia, persistiendo en la resistencia al cambio, ha hecho que nuestra conciencia se estanque. Al proporcionar un director de conciencia, los humanos se han vuelto dependientes de los representantes religiosos. Y así, sobre todas las formas de autoridad. Como se niegan a penetrar en la realidad, los humanos necesitan ser gobernados.

Tomar las riendas

Para llegar a ser responsable, el individuo inicia un proceso individual, que es el campo de estudio de la psicología evolutiva. Esta psicología profunda -de la que Carl Gustav Jung fue uno de los pioneros- arroja luz sobre el subconsciente en su totalidad.

Lleva a un dominio total sobre sus energías caóticas inconscientes. Como resultado, el ser logra un mayor equilibrio con los estados inferiores de la inteligencia (mundo material).

Cuando la humanidad haya activado sus estados superiores de inteligencia (cuántica y libre), cada persona acabará con la opacidad en su conciencia. Entonces veremos surgir una nueva gobernanza basada en la claridad mental.

Estados de inteligencia

La psicología evolutiva profundiza en el aprendizaje de todos los estados de la inteligencia humana. El objetivo principal es lograr la satisfacción de la energía mental, llamada «interiorización».

La adquisición de los estados superiores de la inteligencia no se produce sin un desprendimiento temporal. Nuestros cojinetes emocionales se vuelven pesados, nuestros estados inferiores, materiales, desordenados. Este desprendimiento es la primera etapa estudiada en la psicología evolutiva. Y todos tendremos que hacerlo, por la fuerza de las circunstancias…

Nuestras competencias universales

Aquí, la principal habilidad a adquirir es la de la gestión de la energía mental. Desde el momento en que un ser domina la energía caótica de su psique, se vuelve libre para crear su vida, según sus condiciones, con respecto a los vivos. Porque entiende sus leyes.

Gestión del caos

Da las riendas al flujo de las energías mentales: la identidad de la personalidad es entonces sustituida por una identidad pre-personal o frecuencia de luz. El valor real del ser se asume plenamente porque ahora es capaz de descifrar su esencia en su función.

Su lectura ya no se basa en la interpretación de los comportamientos y sus interacciones. Descodifica las frecuencias de su energía interna y comprende su dirección.

Sólo entonces podrá gobernarse a sí mismo. Asume la responsabilidad de su plena autoridad. El resultado es la autonomía en la gestión de su caos interior. Lo que genera ya no es aleatorio, especulativo, sino que está coordinado con un orden universal interno consciente. Así nace un Creador. El ser se vuelve libre.

El verdadero supuesto

La psicología tradicional sigue siendo una ciencia humana joven, de apenas 200 años. Siempre se ha ocupado del comportamiento del ego y de los mecanismos de defensa que se derivan de él. El ser humano construye una narrativa y forja una personalidad a partir de sus percepciones sensoriales. Sus recuerdos emocionales son los mayores hitos de su destino.

Esto permite al ser gobernarse a sí mismo desde dentro

Pero cuando se abre a la psicología evolutiva, desarrolla sus estados superiores de inteligencia. Entonces su lectura de la vida se extiende más allá de los sentidos.

Es llevado a una hipersensibilidad que le permite sentir los campos extrasensoriales (conciencia de sus captaciones intuitivas). Entonces alcanza una suprasensibilidad que le permite manipular su propio quantum de energía. En este punto, se convierte en un Creador.

Los visionarios e ingenieros de la inteligencia artificial (IA) hablan de telepatía con los ordenadores. ¿Pero qué pasa con nuestro propio poder interior?

Estos ingenieros no han inventado nada. Simplemente intentan reproducirse, mecánicamente, sin comprender la ley de la vida, en su origen. Esta pálida copia de nuestros dones innatos, de nuestros poderes más ocultos, delata nuestra estrechez de miras. El ser tiene tan poco valor, visto desde este ángulo.

Mientras no podamos penetrar en las dimensiones de la realidad, se nos negará el acceso a la ciencia de la vida y el valor del ser seguirá deteriorándose.

Vídeo ¿Qué es la Psicología evolutiva?

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