La terapia cognitivo-conductual

¿Qué es la terapia cognitivo-conductual en psicología?

La terapia cognitivo-conductual

La terapia cognitivo-conductual (TCC) es una terapia breve, validada científicamente, que pretende sustituir los pensamientos negativos y los comportamientos inadaptados por pensamientos y reacciones acordes con la realidad.

La terapia cognitivo-conductual pretende sustituir las ideas negativas y los comportamientos desadaptativos del cliente por valoraciones y juicios más realistas.

El psicólogo ayuda al cliente a poner en palabras sus pensamientos y creencias. De este modo, el cliente se da cuenta del papel que pueden desempeñar en su forma de gestionar las relaciones, las emociones y el comportamiento.

Según el enfoque cognitivo/conductual, si un comportamiento inadecuado puede aprenderse, también puede desaprenderse.

Todos los seres humanos experimentan acontecimientos y situaciones que interpretan con su subjetividad. Por tanto, el estado de ánimo y el comportamiento de una persona están influidos por sus pensamientos, creencias y representaciones mentales.

El origen de la terapia cognitivo-conductual

Según el momento, la corriente psicológica predominante evoluciona. Surgieron muchas alternativas con diferentes enfoques.

Dos de ellos (el conductismo y el cognitivismo) están en el origen de la terapia que hoy nos interesa. Por lo tanto, primero debemos entender en qué consisten estas teorías.

Conductismo – El origen de la terapia cognitivo-conductual

El conductismo se centra en el comportamiento visible. Sólo se refiere a los comportamientos que el individuo muestra y que pueden ser observados y medidos.

Según esta escuela de pensamiento, el comportamiento es una respuesta a determinados estímulos. Aumentan o disminuyen su frecuencia en función de las consecuencias. Por lo tanto, podemos cambiar el comportamiento de una persona modificando la relación entre el estímulo, la respuesta y la consecuencia.

Por ejemplo, la persona que tiene fobia a los perros ha asociado los perros con el miedo. En su presencia, huyen. Si conseguimos romper esta asociación, los perros dejarán de ser un estímulo repulsivo y la persona dejará de huir. Por otro lado, si queremos que un niño coma verduras más a menudo, debemos premiarle cada vez que las coma.

Cognitivismo – El origen de la terapia cognitivo-conductual

Este enfoque psicológico se centra en el estudio de las cogniciones. Es decir, pensamientos o procesos mentales. Pretende saber qué proceso lleva a cabo el ser humano tras recibir la información, cómo la procesa y cómo la interpreta.

La base del cognitivismo es que no percibimos la realidad como es, sino como somos. Cada uno de nosotros, con sus propios procesos internos, da un significado diferente a la realidad que recibimos.

Por ejemplo, si llamas a un amigo y no contesta, puedes pensar que no ha oído la llamada, o puedes decir que no quiere hablar contigo. La realidad es la misma, pero el proceso interno es completamente diferente.

Cómo funciona la terapia cognitivo-conductual

En la terapia identificamos, definimos y explicamos las distorsiones cognitivas y los pensamientos disfuncionales. El objetivo del trabajo con el psicólogo es modificarlas, desafiarlas y, a veces, eliminarlas para generar nuevos comportamientos más adecuados.

La terapia cognitiva/conductual busca primero una solución a los problemas actuales y luego ayuda a comprenderlos mediante un análisis del pasado y sus orígenes. Este enfoque es una terapia breve con énfasis en el presente. Es un enfoque activo, directivo y estructurado. Basado en la investigación científica y empírica, este enfoque utiliza técnicas precisas y concretas para ayudar a reducir el sufrimiento de la persona.

El enfoque cognitivo-conductual considera que una buena relación terapéutica es el punto central de una terapia exitosa.

Gestión Emocional

El objetivo de la terapia basada en este enfoque es ayudar a la persona a tomar conciencia de la influencia de sus emociones y su comportamiento. Posteriormente, con la ayuda del profesional, la persona aprende a modificar sus pensamientos y a adoptar otros comportamientos. La eficacia de este enfoque en el tratamiento de las adicciones, el sufrimiento emocional y las enfermedades del alma ha sido ampliamente demostrada.

La intervención terapéutica, basada en las recomendaciones del terapeuta, la pone en práctica el propio cliente, que modifica determinados parámetros de su entorno físico o de su realidad psicológica (y más concretamente de su lenguaje interior) para lograr sus fines. En segundo lugar, se centra en comprender su origen en el pasado. Una buena relación terapéutica se considera esencial para el enfoque de la TCC.

Exploración del pasado

Según el enfoque cognitivo-conductual (TCC), las dificultades psicológicas que puede experimentar un individuo están relacionadas con pensamientos, creencias o comportamientos negativos que ha asimilado durante su vida.

El alcoholismo, la drogadicción o la drogodependencia no son más que síntomas de un problema vital que se integra y que se remonta a la infancia. Si sólo tratamos la consecuencia, habrá pocos resultados, ya que la persona simplemente no actúa. La TCC se centra en resolver los problemas actuales. Centrando el problema del cliente en el momento presente, esta técnica de intervención implica en primer lugar la definición y evaluación del problema que el equipo cliente-terapeuta debe abordar.

Los Objetivos de la terapia cognitivo-conductual

El objetivo principal de la terapia cognitivo-conductual es conducir al cliente hacia la autonomía y facilitar sus relaciones interpersonales. Para lograrlo, la TCC se dirige a los siguientes objetivos:

  • Asertividad, aprendiendo a enfrentarse a situaciones de estrés.
  • Modificación de las ideas obsesivas transmitidas por la ansiedad.
  • Trabajar en el restablecimiento de la propia imagen, reconsiderando las verdaderas cualidades y potencialidades de cada uno.
  • La lucha contra los conflictos internos y las creencias que producen ansiedad (fuentes de ansiedad).
  • La búsqueda de formas alternativas para identificar y corregir los pensamientos automáticos.

El desarrollo de la terapia cognitivo-conductual

El enfoque cognitivo-conductual se caracteriza por centrarse en la eficacia. Se diferencia de otros tipos de psicoterapia en varios aspectos. Por ejemplo, se centra en los comportamientos y pensamientos problemáticos, y utiliza técnicas específicas basadas en la investigación científica y empírica que pretenden aliviar los problemas de la persona.

El paciente colabora estrechamente con el terapeuta para identificar sus dificultades y los objetivos concretos de la terapia, respetando su ritmo.

Durante las reuniones, se examina el presente y las dificultades actuales de la persona.

El terapeuta sugiere estrategias concretas para ayudar a la persona a tomar el control de sus pensamientos.

Se fomenta el desarrollo de nuevas formas de percibir o reaccionar ante las situaciones.

El terapeuta proporciona ejercicios regulares para aumentar los beneficios del tratamiento. Esto ayuda al cliente a ser cada vez más independiente a la hora de afrontar sus dificultades.

Vídeo sobre La terapia cognitivo-conductual

Vídeo sobre La terapia cognitivo-conductual, del canal:

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